LA PROFUNDIZACIÓN DE LA CONDUCTA ANTI REPUBLICANA DEL OFICIALISMO LOCAL.
Llegamos a la renovación de los cargos electivos locales, y una vez
más nos damos cuenta que lejos estamos de madurar como democracia.
Los oficialismos cuándo son mayoría se quieren llevar todo puesto, y
cuándo son minoría dicen ser agredidos si alguien les sustrae algún
punto de poder en los cuerpos legislativos.
En Capitán Sarmiento, la presidencia y vicepresidencia para Guillermo
Sansobrino y José Arona en el Consejo Escolar; y en el Concejo
Deliberante, la presidencia, vicepresidencia primera y vicepresidencia
segunda para Laco, Dieguez y Pastor respectivamente; son ejemplos de
la conducta antidialogadora, antirepublicana y anti consenso que está
representando el sector político en cuestión.
No se trata de cargos en si mismos, se trata de cómo los oficialismos
tratan a las instituciones y de cómo entienden el ejercicio de la
democracia. En nuestra localidad el oficialismo acaba de dar sobradas
muestras de creencia en la democracia como medio para apetencias de
mayor poder, de no ceder nada, de no ceder espacios políticos
participativos en los cuerpos, de no ceder un cargo para tener mayor
control y de paso no construir un espacio de entendimiento para con
otras opciones representativas de casi el 60% del electorado que no
los votó, no incentivándose así un clima de convivencia.
A ello se suma:
El destrato hacia medios periodísticos no afines al gobierno municipal.
La mala cara con que atienden cuándo se les requiere información
pública que tiene que ver con la utilización del dinero de todos los
contribuyentes, ejemplo de ello, lo que ocurrió con la información del
Cahuané 2007.
El no ir al Concejo Deliberante para dar cuentas del quehacer municipal.
El no informar en que quedaron las tantas “obras” prometidas en los
últimos dos años, en las campañas del 2007 y 2009.
La utilización de un patrullero de la policía comunal para que un
canal afín al gobierno comunal filmara una manifestación convocada por
el oficialismo, como si se tratase de un vehículo propiedad privada de
algún mienbro o simpatizante del susodicho gobierno.
La aún falta de implementación de concursos públicos para cubrir
puestos dentro del municipio (aunque esto no sea falla solo del actual
oficialismo local), etc, etc.
Lo curioso que esto que se replica en otros órdenes y no solo en
nuestro municipio, sucede dentro del ámbito del retorno de la
democracia argentina y su posterior perdurabilidad, una de las más
antiguas de América del Sur (en el ’83 el retorno de la democracia en
Argentina, en el ’85 en Brasil y Uruguay, en el ’90 en Chile, en el
’93 en Paraguay), y aún así parece en la superficie como una de las
democracias más inexpertas.
Tal vez la clave este en el hecho resida en cómo está siendo utilizado
el sistema político en cuestión, en la lucha de cargos por apetencias,
en el vaciamiento ideológico detrás de esas luchas de poder tanto
locales, provinciales y nacionales.
Si a nivel micro, entiéndase a nivel municipio los ciudadanos no
tenemos capacidad de exigir el cumplimiento de mínimas reglas de
conducta republicana y democráticas, ¿qué podemos esperar en esferas
superiores?
Tenemos oficialismos que son parte del sistema pero al mismo tiempo
antisistema al atentar contra los principios básicos de aquel.
Pero falla además la exigencia ciudadana, de exigir que las mayorías
político partidarias sean el ejemplo de conductas acordes al régimen
político vigente, si no somos capaces de exigir ello, no pretendamos
fijarnos en los ejemplos de Brasil, Uruguay y Chile como modelos a
seguir.
José Ignacio Ruiz
Capitán Sarmiento



Comentarios
Y las otras 3 consejeras no dicen nada?
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