LOS MALES Y MAMARRACHOS QUE AQUEJAN AL SISTEMA EDUCATIVO BONAERENSE. LA COMPLICIDAD DE LOS GREMIOS.
Desde hace tiempo se advierten problemas serios en el sistema educativo de la provincia de Buenos Aires. Lo malo es que aquellos no solo parecen no tener solución a la vista, sino que parecen ir camino a la profundización. Pero peor aún es ver a dirigentes gremiales del ramo de actividad, que en lugar de combatirlos, cumplen el papel de cómplices.
Veamos el sistema de designaciones docente: se ha convertido en un zafarrancho, donde lo que importa son la cantidad de cursos y cursillos que el docente presente, no importa si los mismos posean un nivel inutilidad completa para el quehacer áulico. Así se asiste todos los años a un espectáculo lamentable, donde quién más logra ascender en esos listados de designaciones, son los que han gastado su sueldo en sucesiones de cursos, muchos de los cuáles poseen forma de cuadernillo, y como si se trataran de crucigrama de una revista de diversión de veraneo, tienen las respuestas puestas al revés en sus últimas páginas, o traen marcados en negrita las respuestas a las “preguntas que se le realizan” al texto. Todo un verdadero disparate, y aunque al observador externo le cueste creerlo, se trata de varios cursos docentes que pululan por las escuelas. Por supuesto que no son gratis, son pagos, se pagan en cuotas como mercancías, de ahí a que sea lógico su nula utilidad:
como mercancía trata de satisfacer un requerimiento: el otorgar puntaje para que el docente pueda ascender dentro del listado de designaciones. Pocas empresas los distribuyen. Se trata de un gran negocio para unos pocos, estafa moral para todo el sistema educativo de la provincia. El gobierno provincial mediante resoluciones de la DGCyE los avala. Lo peor como manifesté arriba no está ahí, está en la complicidad de dirigentes gremiales que en lugar de luchar para que existan cursos que realmente le sirvan al educador, posean universalidad por su gratuitidad, y además sean obligatorios una vez transcurrido un cierto lapso temporal; PROMOCIONAN cursos pagos con “facilidad de cuotas”, y en su publicidad mediante afiches aclaran: “es con puntaje”. Los recientes hechos sólo demuestran que esta lamentable característica del sistema de designaciones tiende a profundizarse.
Lo manifestado arriba no es una cuestión menor. La promoción de cursos docentes inservibles a la larga redundará en peor calidad de la enseñanza de la escuela pública, y a la larga también mayor desintegración social, a medida que los hijos de familias acaudaladas consideren que la escuela privada está mejor; se desarma aquello que el sistema público supo tener: que el hijo del pobre se siente al lado del de la familia acaudalada.
Veamos otro de los grandes problemas del sector: la elaboración del propio sistema. Si nombramos a los cursantes de alumnos de 13 y 14 años de edad, nos encontramos con que son 8º y 9º de la EGB hasta hace dos años, 2º y 3º de la ESB hasta este año, y de 2º y 3º de la secundaria unificada de seis años a partir del año próximo, y con ello estamos hablando de tres estructuraciones distintas en apenas un poco más de 15 años desde la reforma de 1994. Estos continuos vaivenes no hacen más que reflejar, que gremios y autoridades bonaerenses tratan de tapar el fracaso de la criatura que ellos mismos crearon
Y otro más: el vaciamiento normativo de los establecimientos escolares frente a panoramas de poco apego a la autoridad, resultado de la actual desustructuración de las familias y el desarme social, normativa completamente obsoleta para esta situación emergente.
Luego de que la provincia de Buenos Aires adhiriera a la Ley Federal de Educación de 1994, en poco tiempo, varias publicaciones gremiales, quejaban y daban cuenta de la primarización a la que se había expuesto a los alumnos de 13 y 14 años en los dos antiguos primeros años de la vieja escuela secundaria. Lo curioso es que eran los mismos gremios que habían pactado dicha reforma a espaldas de los propios docentes, era en las bases estaba la real resistencia a aquel cambio. Quién escribe esta nota por entonces alumno de la escuela media, no podía de oír las quejas que los propios docentes realizaban en las aulas tanto contra el gobierno provincial de entonces, como contra los dirigentes gremiales.
Se llega al 2006, en el cuál se suspenden las clases para unos encuentros entre docentes. El gobierno provincial nos “consultaba” (consultaba por cada distrito y por cada sección escolar) sobre que unidades de contenidos se debían incorporar a un nuevo sistema, que ya se había armado de antemano. Éste consistía en dividir a la fugaz EGB de 7 años en un EPB de 6 y una ESB de 3 años, y la continuación del Polimodal. En definitiva esa “consulta” estribaba en informarnos de que habría un nuevo sistema, estemos o no de acuerdo, y lo que terminó siendo una curiosidad para muchos: la velocidad con que las editoriales publicaban nuevos libros con el argumento del cambio de sistema, cuándo se supone que debían esperar a que desde las esferas provinciales se analizara con detenimiento a los contenidos planteados por los docentes en cada distrito. En fin un gran circo, y una vez más la mano facilitadora y cómplice de los gremios.
Ahora tenemos en ciernes otra reforma, la tercera desde 1994. Y mientras ese cambio prosigue, que en la práctica no es más que disfraz y maquillaje; los problemas de fondo siguen siendo los mismos: fundamentalmente el vaciamiento normativo de las escuelas, y cursos docentes (mercancías en realidad) menos que poco serios; dos elementos, que de continuar, profundizan lo peor del sistema educativo.
A lo expuesto arriba, pero que no se relaciona con la calidad de la enseñanza, está la privatización encubierta de los servicios de salud en los exámenes anuales de actitud psicofísica en los últimos dos años, que todo docente titular debe realizarse para continuar en el cargo. Exámenes médicos que se podían realizar en forma gratuita en la ciudad de La Plata, pasaron a ser exámenes pagos por cada particular, una forma también de no “atentar” contra el negocio de nadie. Cuál fue la actitud gremial frente a ello: el silencio. Pactos “por debajo de la mesa” y a “espaldas de los docentes”, simulacro de consultas a las bases, dirigentes que hace décadas ostentan los puestos dirigenciales o rotan en ellos; configuran la realidad de la dirigencia gremial docente, que por más que quiera mostrarse como la contratara de los llamados “gordos” de la CGT, sus prácticas denotan más de lo mismo.
Como docente con pocos años de antigüedad y con menos de 30 años de edad, la verdad, me he dado cuenta que lo que llegué a creer como símbolos del buen resguardo del sistema, no son más que resguardadores de su propia conveniencia, y por momentos he escuchado dirigentes gremiales docentes (los de primeras líneas de conducción y los más visibles) con posiciones tan soberbias, tan superticiosamente poseedoras de la verdad absoluta, y poco proclives a todo disenso, que la verdad si antes tenía imagen de buenos resguardores del sistema educativo, ahora lo único que creo que son resguardadotes de sus propios intereses personales.
José Ignacio Ruiz
Docente, Capitán Sarmiento
DNI: 27.826.248


