Hoy se cumplen 10 años del fallecimiento del máximo Ãdolo del deporte Arrecifeño. El CEF Nº 84 llevara su nombre. Muchas veces decimos que solo mueren aquellos a los que se los olvida, sin embargo mueren, permanecen en la memoria este no es el caso de Rubén Luis Di Palma,
 el < Loco>, como lo conocÃamos todos en Arrecifes. Es que los Ãdolos nunca mueren, permanecen en la memoria popular por siempre. Ya pasaron 10 años desde aquella aciaga tarde del sábado 1º de octubre de 2000, cuando el helicóptero Robinson R44 que piloteaba Di Palma empezó a perder altura cerca de las 17:30, mientras hacia el recorrido Santa Rosa – Arrecifes, y en pocos minutos termino estrellado contra el suelo. El accidente en e que perdió la vida una de las máximas figuras del automovilismo nacional de todos los tiempos, que tenia 55 años, se produjo en una estancia cercana a la localidad bonaerense de Carlos Tejedor, a unos 470 kilómetros de Capital Federal. Sus restos fueron velados en el gimnasio de la Escuela Técnica, el mismo lugar donde hacia diez dÃas Rubén Luis Di Palma junto a Carlos Pairetti, Carlos Marincovich y Nestor Garcia Veiga se juntaban nuevamente para revivir el famoso <Poker de Ases> en medio de la Fiesta del Automovilismo que festejo la ciudad. Y allà el dolor de todo un pueblo se instalo en la capilla ardiente, donde desde la mañana la gente se acerco para darle el último adiós a quien fue un gran Ãdolo; toda la ciudad fue a despedirlo, formando largas colas para poder ingresar al recinto.
La emoción siguió a un alto nivel cuando el féretro fue cargado en la autobomba de Arrecifes. AllÃ, junto con Marcos, Patricio y Andre, subieron Bessone y Tito Hanley, el legendario ayudante de luis en las carreras. Y en el camino al cementerio una multitud a la vera de avda. Belgrano despidió al Ãdolo. Cerca de las 19:00 Rubén Luis Di Palma llego a su última morada en medio de una persistente llovizna. Hoy, a 10 años de aquél momento, los arrrecifeños asistimos a su permanente recuerdo, con un apellido que perdura y se extiende en la tradición automovilÃstica nacional, con la participación de sus hijos, Jose Luis, Patricio, Marcos y sus nietos Josito, Juan Cruz y Stefano, perpetuando la estirpe tuerca de volantes arrecifeños bajo un apellido emblema. Se lo extraño, es imposible que asà sea, sin embargo el loco Di Palma sigue vivo en cada rincón del pueblo, en el recuerdo sus hazañas y sus anécdotas.
Fuente www.arrecifesdigital.com.ar


