Regina Rabellino, y Marcos Canal salieron hace 11 meses a recorrer el país en bicicleta con el proposito de trasmitir un mensaje; luchar contra la contaminación y el daño que los humanos le provocamos al planeta tierra. Luego de 11 meses de esfuerzo y de luchar contra el frío, las tormentas y el camino, llegaron a su final, un pueblo de Córdoba llamado Agua de oro, donde será su lugar de residencia. ¡Felicitaciones!

SUEÑO CUMPLIDO
El agua de las termas de Guaviyu nos repuso energías para afrontar la ultima etapa de este viaje. También reconfortamos el alma con las visitas que recibimos.
Volvimos de Uruguay por Colon, entre Ríos. Allí coincidimos con amigos que desde el inicio del recorrido, en septiembre, no veíamos.
A partir de ese día nos propusimos hacer todos los kilómetros posibles en cada jornada para llegar a Córdoba a inicios de agosto. El frío y el viento nos fueron poniendo trabas. De la derecha, de la izquierda, de frente, pero nunca de atrás. Así es la historia con el viento. Haciendo paradas mas seguidas para comer frutas, pasas de ciruela, galletitas, miel, chocolate o queso lo fuimos enfrentando. El combustible del deportista es una buena alimentación.
En Rafaela nos encontramos con Jose, un motoquero que encontramos hace unos meses en La Rioja. Luego pasamos a visitar a Damian. Compañero de alquiler en la época de estudiantes, y también de trabajo en la Universidad de Lujan. Con él, Marcos realizo el primer viaje en bicicleta desde Bariloche hasta el Lago Huechulaufquen allá por el año 98. La idea inicial había sido ir de mochileros. Pero a la distancia ya no recuerdan quien fue el de la idea de cambiar de modalidad. Algo que tienen en común es que los 2 aun hoy, 13 años después, utilizan las mismas bicicletas que los acompañaron en esas vacaciones. Nos quedamos dos días compartiendo con La Juli y El Adolfito, esposa e hijo. Lindos recuerdos, linda familia.
Volvimos al camino. Volvió el viento. En La Puerta, Córdoba, no podíamos armar la carpa. Se nos volaba. Parecía que estábamos remontando un barrilete. A la madrugada se nos desarmaba con el fuerte viento y teníamos que salir para acomodarla. Se nos venia abajo. Con lo que nos había costado armarla. La que nos robaron en Salta estaba preparada para resistir estas ráfagas. De echo, la echamos de menos ahora que no la tenemos. En el sur no nos dábamos cuenta de lo resistente que era.
Faltaba un día para llegar a nuestro objetivo. Ultima vez que armaríamos la carpa. Ultima vez que había que buscar donde dormir. Las ultimas semanas veníamos armando la carpa cerca de las estaciones de servicio y esa noche no seria la excepción. Pero fue mas fácil de lo esperado. Llegando a Villa del Totoral, donde empezaban a verse las primeras casas, paramos a preguntarle a una pareja que venia en moto donde quedaba la estación de servicio. Ellos entraban en ese lugar a un terreno donde estaban construyendo su casa y nos insistieron a que pasáramos a tomar unos mates. Nos quedamos a dormir en la casa en construcción, pero antes fuimos a comer con ellos y con sus amigos pizza y empanadas. Terminamos jugando al chinchón en la sobremesa.
Esa noche dormimos poco. Teníamos que levantarnos temprano para intentar llegar a Agua de Oro antes de que caiga la noche. Era muy importante ese día porque era el ultimo de la travesía. A las 7:00 estábamos armando las bicis para comenzar a pedalear.
Para esquivar la Ruta 9 fuimos por el Camino Real. Según la historia era el recorrido de las expediciones que marchaban hacia el Alto Perú. Se ven Capillas Jesuiticas muy pintorescas, y también el algarrobo donde descanso San Martín. Como pocas veces el viento estuvo a nuestro favor hasta Jesús María.
Todavía quedaba mas de la mitad del recorrido pero continuamos. El viento ahora daba de frente y comenzaron las cuestas que tanto extrañábamos. Pero sabíamos que era el ultimo esfuerzo. Paramos a comer mas seguido. El viento y la montaña nos insumían mas energía y teníamos que reponernos.
Llegamos a Ascochinga, solo restaban 15 kilómetros para llegar. Largos ascensos nos frenaban para que los últimos momentos duren un poco mas. Villa Ani Mi nos vio pasar con sus hermosas casas a la vera de la ruta. La Granja nos entrego la ultima gran pendiente del camino. Las vertientes nos deposito en el destino que desde el inicio de este sueño estuvo marcado en nuestro mapa, Agua de Oro.
Fueron 11 meses. Recorriendo caminos fáciles,no tanto y difíciles. Amaneceres y atardeceres en ambos océanos que detenían el tiempo. Bosques húmedos y verdes, desiertos cálidos y secos. Cerros grandiosos que nos atraen mágicamente y llanuras que parecen no tener fin. Días soleados y lluviosos, noches de luna para enamorarse. Gente, con sus costumbres, cultura, Folckore.
Viviendo una gran variedad de situaciones. Con problemas que se resolvieron con la ayuda de alguien que no conocíamos hasta ese momento. Con momentos de total incertidumbre, pero con la seguridad que a la larga se convertiría en una certeza. Siempre que necesitamos algo, solo lo pensábamos con fuerza y ahí estaba. Suena fácil, pero así lo vivimos. Así lo sentimos, así se fue dando. Nos dimos cuenta que la gente tiene la necesidad de ayudar. Y hay que dejar que a uno lo ayuden. De esa forma habrá 2 almas mas felices: el que necesitaba ayuda porque pudo resolver su problema y el que ayudo por haber sido importante su acción.
La gente que encontramos en este viaje fue lo mejor que nos paso. Tenemos muy gratos recuerdos de muchos. Algunos ya eran amigos. Otros son amigos ahora.
Se me viene a la mente una estrofa de una canción que le escuche a Mercedes Sosa:
“Dicen que viajando,
se fortalece el corazón,
porque andar nuevos caminos,
te hace olvidar del anterior"
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Agradecimiento:
-Damian, Julieta y Adolfito, de Rafaela
-Javier y Patricia, de Villa del Totoral
Un breve recorrido con algunas de las imágenes de todo el viaje




































































