Se conoce como el DÃa de la Lealtad a la conmemoración anual del 17 de octubre de 1945, fecha en que se produjo en Buenos Aires una gran movilización obrera y sindical para exigir la liberación del coronel Juan Domingo Perón, detenido por el gobierno militar del que era parte como Secretario de Trabajo.

Es considerado como el dÃa de nacimiento del peronismo y uno de sus máximos sÃmbolos, asà como uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero argentino. Más allá del nombre dado por el Partido Justicialista, también es llamado DÃa de la Lealtad Peronista.
Juan Domingo Perón era en esos tiempos Secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y
Vicepresidente de la Nación, si bien se desempeñaba en todos esos cargos con gran vocación, como secretario de Trabajo y Previsión se ganó la lealtad de los obreros, a través de importantes medidas.
Desde la SecretarÃa de Trabajo, Perón, con el apoyo de los sindicatos empezó a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiados con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuo del Periodista; se crea el Hospital PoliclÃnico para trabajadores ferroviarios; se prohÃben las agencias privadas de colocaciones; se crearon las Escuelas Técnicas dirigidas a obreros; en 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaron a más de 1.400.000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores.
En ese marco los sindicatos comenzaron un perÃodo de gran crecimiento, y de afiliación masiva a los "nuevos" trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del paÃs, los llamados "morochos", "grasas" y "cabecitas negra" por las clases medias y altas, y los propios trabajadores "viejos" descendientes de la inmigración europea.
La alianza entre sindicatos y el grupo de jóvenes militares encabezados por Perón generó
inmediatamente una fuerte oposición de los sectores conservadores polÃticos, económicos y militares, con apoyo de la embajada de Estados Unidos (embajador Braden) que generó una alta polarización para 1945.
El CÃrculo Militar se convierte en el centro polÃtico de los sectores más conservadores y de los estudiantes; en un acto espontáneo se reclama el fusilamiento del Perón y se organiza una "partida" para realizar la misión. Las calles de la ciudad es ocupada desorganizadamente por las clase medias que piden la cabeza de Perón.
Durante una semana los grupos antiperonistas tuvieron el control del paÃs pero no se decidieron a tomar el poder; el dÃa 12 el presidente Farrell ordenó la captura de Perón, el 13 fue detenido y llevado a la cañonera Independencia, la que a su vez lo trasladó a la Isla MartÃn GarcÃa.
Una vez detenido Perón el diario CrÃtica salió a la calle con el siguiente tÃtulo en primera plana: "PERON YA NO CONSTITUYE UN PELIGRO PARA EL PAIS"
Disconformes con la medida amplios sectores populares marcharon a Plaza de Mayo y reclamaron la libertad de su lÃder. Desde las primeras horas de la mañana del 17, comenzaron a llegar columnas de manifestantes con banderas y pancartas a la Plaza de Mayo que venÃan desde todas partes de la Provincia de Buenos Aires.
Dada la magnitud de la manifestación y el reclamo de la gente por su lÃder, los militares se vieron obligados a buscar a Perón para que calmara al pueblo. Esa noche, Perón salió al balcón a tranquilizar al pueblo que lo aclamaba. Y entre cánticos y gritos, agradecido por el apoyo, Perón emitió un discurso que fue la entrada a una nueva era en la Argentina: el Justicialismo.
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